Bangkok de frente

María y yo nos tomamos dos semanas de vacaciones entre Bangkok y Hanoi para escapar del frío y conocer por primera vez un trocito de Asia.

Ambas ciudades tienen sus encantos, pero Bangkok me gustó mucho más por la onda que tiene. Se siente más genuina pese a su tamaño, y la comida callejera es una verdadera institución. No tenía una imagen tan clara sobre cómo iba a ser la ciudad así que todo fue relativamente nuevo.

Comer en la calle está tan institucionalizado que hasta vimos una zona de “comida callejera” dentro de un centro comercial. La ciudad se apropió inteligentemente de esa dinámica y los puestos están diseñados compactamente para ubicarse sin problemas en la vereda. En cuanto a la calidad, puedo decir con confianza que la comida está calificada en tres categorías: rica, muy rica, y deliciosa. Las probabilidades de encontrar algo muy bueno son muy altas. Me encantó también que los dulces son tratados con mucha sutileza y no están reventados en azúcar.

La ciudad es un poco frenética, pero nada muy distinto a otras capitales como Santiago o Lima en hora punta. Y pese al ritmo de gran ciudad, la gente suele ser amable. Me pregunto si la religion tendrá algo que ver con esa pasividad con que la gente se mueve.

No entender el idioma a veces es un privilegio para los diseñador. Es más fácil apreciar las características de las letras y encontrar esos patrones visuales que definen una identidad. Me pasé un buen rato mirando letras y buscando qué similitudes y diferencias hay con las tipografías occidentales. No encontré ninguna exposición o lugar para aprender sobre el diseño tailandés, pero me compré un libro sobre tipografía que se ve prometedor.

Tenía guardado un par de lugares para mirar arte gráfico local, y visitar Spacebar Zine fue una maravilla. Mucha ilustración, fanzine y stickers de artistas locales y Asiáticos en general. Siempre es interesante mirar la ciudad desde el trazo de ilustradores y diseñadores. Le escribí a dos personas a ver si podíamos quedar y así aprender más del diseño tailandés, pero mis correos fueron totalmente ignorados.

De todas las fotos que tomé, hice una recopilación de mis encuadres frontales favoritas. La mayoría tomadas con mi Ricoh GRIIIx y unas pocas con iPhone 12 Pro.